Historia del Calzado II

 

SIGLO XVI Y XVII . EL CALZADO EN ESPAÑA

El periodo de máximo esplendor de la moda española, los siglos XVI y XVII, han
pasado casi sin dejarnos testimonio material del calzado y los demás elementos
complementarios del vestir, salvo la joyería. Desde el siglo XVIII empieza a ser abundante la
presencia de prendas que nos informan de cómo se completaban los conjuntos de indumentaria
de este periodo.

El vestido es la parte principal de la indumentaria, pero sin los complementos que lo
acompañan es imposible su uso; de nada sirven las ricas telas y los elegantes cortes de
los sastres si los pies y las piernas van desnudos o los cabellos van despeinados.
Hay complementos que, pese a su nombre, no completan al traje sino que son tan
imprescindibles como él, pues sin ellos se está desnudo aunque se lleve un vestido.

Los zapatos no pueden ser adaptados o rehechos por lo tanto, son un testigo fiable de la moda del pasado, con lo cual nos llegan tal y como fueron confeccionados.

El calzado español de los siglos anteriores destacó por el empleo de los excelentes cueros que se curtían en España Zapatos, botas, borceguíes y pantuflos, para los hombres chapines con decoraciónes de cordobán , zapatillas , chinelas , botines o serbillas para las mujeres , presentaban diversos tipos de decoración y labor en el cuero, pero sin cubrir el material con telas dada su gran calidad

Una de las características de este tipo de calzado de cuero de calidad es que chirriaba al andar, lo que dio el nombre a lo largo de los

siglos XVII y XVIII , zapatos “Cric”.

Las confrontaciones bélicas que caracterizaron el siglo XVIII (la guerra de sucesión de España, la guerra con el Imperio Otomano, la guerra de independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa, entre otras) devolvieron su importancia a la bota. Además de los modelos estrechos y elegantes de piel suave que lucía la corte (era necesario sumergir el pie en agua y contar con la ayuda de un sirviente para poder calzarse dichas botas), hicieron su entrada las botas robustas de caña alta, que siguieron en uso en el ámbito militar hasta finales  del siglo XVIII.