Dicen los que saben que los pies son como los cimientos de un edificio, porque son los que garantizan que nuestro cuerpo pueda mantenerse erguido. Pero, además de ser la base de la arquitectura corporal, los pies son nuestro medio natural para desplazarnos y cumplen un importante rol en nuestra salud cardiovascular porque en ese andar ayudan a bombear la sangre que riega todo nuestro cuerpo.
Puestos a andar, los pies tienen tres puntos de apoyo: el talón, la masa que está debajo del dedo meñique, y la que está debajo del dedo gordo. La mecánica de andar responde a un proceso complejo pero que los humanos aprendemos en la infancia y nunca olvidamos. Este proceso se inicia cuando el pie se apoya en el talón, que es seguida por una inclinación progresiva hacia la parte delantera en la que se apoya primero el borde externo, luego la masa que está antes de los dedos y en los puntos anteriores a los dedos meñique y gordo y, finalmente, los dedos, especialmente el gordo. Se trata de un proceso continuo en que el pie derecho y el izquierda se adelantan sucesivamente y de forma intercalada.
Como elegir el calzado adecuado :
Según la propietaria de una zapatería, a la hora de comprar un calzado, la estética, es el factor que más influye en la decisión, incluso más que la comodidad.
Elija el calzado adecuado para cada edad. Esto no es una cuestión menos, ya que el 50 % de los problemas del pie son causados por el calzado. Como norma general, el calzado debe sujetar el pie pero no oprimirlo, dejando cierta comodidad a los dedos. En épocas de mucho calor y humedad, se recomienda utilizar calzado abierto que permita la ventilación del pie.
Por lo que muchas veces, caemos en la tentación de comprarnos un zapato porque nos gusta su estética, aunque no sea el número que mejor nos queda o hasta incluso aunque nos resulte por demás de incómodo.
Como consejo, camina los zapatos al probártelos, verifica su calidad, trata de que sean de cuero, presta atención sobre todo en la parte del talón y de los dedos, y por último, no te compres un calzado que te aprieta o lastima, pensando que luego se estirará o amoldará a tu pie, ya que esto nunca ocurre.
Por ello, al momento de adquirir un calzado, debemos analizar si es el calzado que nos conviene, fundamentalmente por el uso que le vayamos a dar y teniendo en cuenta, la salud de nuestros pies, una de las partes más importante de nuestro cuerpo.
Como sabes hay tacones y tacones, no puedes elegir el mismo tacón o mejor dicho la misma altura para ir a una boda que para ir de compras.
Antes de elegir el tacón piensa cuánto tiempo vas a estar de pie o vas a caminar. Y sobre todo dejate aconsejar por profesionales !!!!!